jueves, 24 de noviembre de 2011

Papelucho y yo [una pésima combinación ¬¬]

Sí, sí. Lo ocurrido en la dirección pareció un cuento de hadas muy aburrido y poco digno de leer - no digo que los cuentos de hadas sean malos, solo digo que son latosos y poco dignos de leer - pero todo cambió una vez que con Rose, luego de almorzar en el Mcdonalds, nos dirigimos a su trabajo.
Estaba tan aburrida que me puse a estudiar geografía. Después, cuando me di cuanta que podía decir de memoria las tres páginas repasadas, me perturbé tanto que empecé a ayudar a servir café y acabé atendiendo en la caja.
Eso no es lo peor: debo leer el último libro del semestre y claro! tan solo pensar en eso me dieron las mil ganas de arrancarme las pestañas una a una.
- yo te ayudo - me dijo mi madre con una sonrisa de satisfacción (que miedo!) al ver que contribuía en algo en el Café - ¿qué libro es? Pásame la lista.... ¡oh, que bien, es Papelucho y su hermana Ji!
p e r t u r b a n t e, ilegal! Mi madre y Papelucho, créanme no hay nada peor. Ella me ha leído (porque yo no leo, recuérdenlo) todos los Papeluchos sugeridos en la lista de lectura (Papelucho, Papelucho escritor, Papelucho misionero, Papelucho hippie, etc.) y en todas esas ocasiones termino viendo el televisor... hasta El mundo de Elmo me parece más divertido cada vez que debo oír de aquel niño. Todo me es una excusa para alejarme de Papelucho!
Y la escena siempre es la misma: mamá me llama a su cuarto, ambas nos recostamos en su cama, ella enuncia el título del libro, lo abre, lee un párrafo... y se olvida de mi! No suelta el libro una vez que lo toma! Se ríe, da patadas de risa, se revuelca por aquí por acá... mientras yo me distancio de a poco. Sé que estando cerca del marco de la puerta puedo oler la libertad, así que, mientras más ágil sea en mis movimientos, mejor para mí.
Una vez incluso, ella estaba leyendo en voz alta (la pobrecita pensando que seguía a su lado... ingenua) en tanto yo estaba en el primer piso viendo la TV, cuando de pronto la veo bajar muy apurada por las escaleras; entra a la cocina y luego sale de ella ¡con un paquete de papas fritas, cabritas y latas de Coca-Cola, y las lleva a su habitación... para seguir leyendo Papelucho! Toda una fiesta eh? ¿y yo qué?
Al final, una vez que Rose acaba el libro y se percata de mi ausencia, me llama a su habitación y el dialogo es el mismo:
- ¿cuando te fuiste?
- después del título
- ¿por qué no te gusta Papelucho?
- Porque no es algo que me gustaría saber
- ¿y de qué te gustaría saber? ¿Qué tipo de libros te gustaría leer?
- No sé, alguno que trate sobre una niña o niño que no le guste leer, que odie el colegio... cosas así que logren identificarme.
- hay libros así Nat
- ¿en serio?
- sí. pasaré por la librería mañana y te compraré uno. De echo, en el que estoy pensando es en Papelucho y ...
- al demonio - agrego de mal humor y me voy.

Papelucho y al demonio, escrito por Natalie Adams. Un libro autobiográfico que habla de cosas muy interesantes que no se pueden decir aquí. Pero si quieren que le adelantemos algo, solo les diremos que contiene un cantidad equilibrada de maldiciones. Un libro que es un grito de arte puro. [Oferta: 50% si sabes maldecir].

5 comentarios:

  1. debemos leer Papelucho? gracias por la información. Nos vemos.

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  2. Pucha... ¿en serio? ¿No sirven la historietas de la Liga Fantástica?

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Pepsi, en primer lugar se llama "La extraordinaria liga de la justicia".
    en segundo lugar, no sé si te diste cuenta... entre Papelucho y Superman... la diferencia es amplia sotonto ¬¬

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  5. ... los dos son mala clase con el blogg de Natalia

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