Ok. No lo negaré: la idea de cambiar la planilla del blogger, fue de Marie... bueno, y no le alenté ni le dije nada. Quizás fue eso lo que le impulsó a hacer lo que hizo; el tomar mi silencio en respuesta a aceptarlo. No es que sea una niña indecisa o no sepa de las cosas, lamentablemente cuando ella hablaba y no dejaba de abrir y cerrar la boca, yo estaba pensando en otras cosas como en lo que habría para la hora del té, pensar en mi lindo Octavio y cómo estará disfrutando de sus vacaciones y en un sin fin de cosas. Para cuando desperté Marie aplaudía alegre sin dejar de congratularse así misma por haber cambiado el formato de este programa.
Ella siempre ha soñado con ser una gran escritora y siempre se ha empeñado por hacer de ese sueño, parte de la realidad. Pero como que la realidad le da de lleno en el rostro, como una bofetada, cuando sus novelitas o pequeñas historias no son bien recibidas. A mí me agradan, pero no entiendo aún cómo es que llego a ser cómplice de sus ideas.
Hace tiempo, en un día cualquiera, Marie escaló por la pandereta de cemento que divide nuestras casas - no entiendo por qué no toca el timbre o simplemente grita "Aló" como la gente común - y llegó al living de mi casa, se puso en frente del televisor y con gran emoción me dijo: Naty, tengo una idea.
Claro, cuando tiene buenas ideas, en verdad más que buenas son creativas, algo en su cerebro le debe decir que se pase a la casa contigua para compartirlas y llevarlas a cabalidad. De hacer caso omiso a este impulso, según mi vecina, la idea se le escapa como viento expulsado por las pompas y no vuelve a ella sino horas después y de manera muy diferente a la primera.
- Como tu madre quiere tener un lindo jardín en el patio traseo, podremos empezar con un árbol de damascos. ¡juguemos a la horticultura!
- ok - le respondí confusa - primero qué es la manicura y en segundo lugar, cómo demonios plantaremos un árbol de damascos.
- horticultura Naty - me corrigió - A tu madre le trajeron una bolsa de damascos ¿no?
- sí
- pues, nos comeremos unos cuentos y una vez acabados, los cuescos los enterramos y periódicamente les rociamos agua.
Estuve poco más de una hora comiendo damasco tras damasco sin descanso. "¡Eso Nat, come!" me animaba mientras ella agitaba su vaso de Coca Cola; ella descansaba puesto que ya había cavado el hoyo en una de las esquinas del jardín. Ya concluida mi hazaña, con casi medio kilo o un poco más de ese ácido manjar en el estómago, mi vecina y yo tomamos los cuescos para depositarlos en el agujero de tierra, y en cuclillas, antes de dejarlas, no pude resistir más y ¡buuuuuuag!
- ¡Iug! Nat, vomitaste
- sí - respondí pensativa con un trozo de fruta colgando del mentón.
Meses después y sin saber cómo, creció un lindo y generoso Limonero.
Tengo 13 años. Vivo en Chile. Mi mamá es camarera en una cafetería (seguro no la han visto). Suelo llamar a la radio "Radio Retro" para pedir canciones y dejar mensajes mintiendo sobre mi edad (digo que tengo 15 años). Mi sueño es poder llegar a los 15 para llamar a la radio y decir que tengo 18. Odio la escuela, no me gusta estudiar, me gusta un chico y tengo Déficit Atencional (qué se yo qué es eso maldición).
sábado, 28 de enero de 2012
martes, 24 de enero de 2012
Quejas, quejas y más quejas
¿No podíamos comer tallarines o puré, cierto? NO! debíamos comer charquicán... hubiese preferido comer arroz con tierra (o tierra con agua) ¡Pero qué indigno! Y más encima Rose decía muy contenta: "pero Naty, será charquicán con huevo frito". Aaaaa, sí, cómo no; resulta que ahora con un huevo frito se resuelve todo ¿cierto?. Ya quiero ver a mi madre cuando le entreguen mis primeras calificaciones del semestre; dos huevos fritos le pondré al frente: uno para la decepción y otro para el conformismo obligado.
"Pero madre - le diría jugando con un puro entre los dedos - son calificaciones con huevo frito. Información académica y la especialidad del chef ¿no es un sueño hecho realidad?"
¡Pues que se pudra el charquicán!. ¡El charquicán, el tomatican y todas las comidas que acaban con "án"!
¿Qué es el Tomatican? ¡pues la misma cuestión solo que con tomate! ¿no es irritante?
Para colmo no he podido publicar mucho últimamente porque estaba castigada. Sí, lamentablemente Rose decidió no sé, creo que por amor al arte tomarse vacaciones, por lo que he estado compartiendo con ella hasta ayer. Y mi castigo inició desde que desprecié el charquicán y continuó con el tomaticán, prosiguió con las humitas - días comiendo esas almohadas de choclo molido - como les dije siguió con las humitas, se mantuvo con los porotos - porotos con riendas, pilco, en ensalada, crema de porotos - continuó extendiéndose con los garbanzos - solos o con fideos - las lentejas, las entradas con atún, las ensaladas de pepino sin tomate, la carbonada. Esta última, sea seca o aguada me aburre, me perturba en demasía sobre todo comerlo en verano.
Por esas estúpidas comidas estuve castigada. Yo quería - y así bien le decía a mi viuda madre - "bistec a lo pobre". Ya saben, un trozo de carne acompañado con papas fritas, cebolla y huevo frito. ¿era mucho pedir? ¡en ese plato había carne, vitaminas demonios! ¿qué le costaba a Rose prepararlo? Tardaba mucho menos que con ese charquicán. Cómo se los explico... el charquican es un montículo amarillento con semitrozos de zapallo y papas por aquí y por acá ¿suculento, eh? ¡pues no lo creo!
"Pero madre - le diría jugando con un puro entre los dedos - son calificaciones con huevo frito. Información académica y la especialidad del chef ¿no es un sueño hecho realidad?"
¡Pues que se pudra el charquicán!. ¡El charquicán, el tomatican y todas las comidas que acaban con "án"!
¿Qué es el Tomatican? ¡pues la misma cuestión solo que con tomate! ¿no es irritante?
Para colmo no he podido publicar mucho últimamente porque estaba castigada. Sí, lamentablemente Rose decidió no sé, creo que por amor al arte tomarse vacaciones, por lo que he estado compartiendo con ella hasta ayer. Y mi castigo inició desde que desprecié el charquicán y continuó con el tomaticán, prosiguió con las humitas - días comiendo esas almohadas de choclo molido - como les dije siguió con las humitas, se mantuvo con los porotos - porotos con riendas, pilco, en ensalada, crema de porotos - continuó extendiéndose con los garbanzos - solos o con fideos - las lentejas, las entradas con atún, las ensaladas de pepino sin tomate, la carbonada. Esta última, sea seca o aguada me aburre, me perturba en demasía sobre todo comerlo en verano.
Por esas estúpidas comidas estuve castigada. Yo quería - y así bien le decía a mi viuda madre - "bistec a lo pobre". Ya saben, un trozo de carne acompañado con papas fritas, cebolla y huevo frito. ¿era mucho pedir? ¡en ese plato había carne, vitaminas demonios! ¿qué le costaba a Rose prepararlo? Tardaba mucho menos que con ese charquicán. Cómo se los explico... el charquican es un montículo amarillento con semitrozos de zapallo y papas por aquí y por acá ¿suculento, eh? ¡pues no lo creo!
domingo, 8 de enero de 2012
Footloose
Este es otro de los hits de oro que no deben faltar en las fiestas. ¡Bailan genial!
... obviamente quienes tengan mal gusto, pueden comentar con un NO
... obviamente quienes tengan mal gusto, pueden comentar con un NO
martes, 3 de enero de 2012
Año nuevo! II
¡Aguarden! Solo hay un día en el que sí como lentejas: los 31 de cada diciembre. ¿Y eso por qué? ¡Porque soy supersticiosa! Mientras más lentejas coma, más fortuna y suerte tendré. Lo encuentro mucho más práctico que ponerse calzones amarillos como lo hace Rose (¡Iug! qué-horror).
Fuimos a recibir el presente año tal como lo hacemos siempre, o sea apreciando los juegos pirotécnicos de la Torre Entel. Para quienes no saben, es una torre - en verdad lo es - pero de una empresa de telecomunicaciones llamada Entel [ Todo es ciencia, pura lógica y concuerda. Yeah].
Salimos a eso de las ocho de la noche de casa, junto con Marie mi vecina - su madre se había ido a festejar el año nuevo con su novio en Viña del Mar y como no podíamos dejarle sola otra vez, la invitamos - para llegar a eso de las nueve y algo a República. Mi mamá cargaba una pequeña olla de lentejas y en una bolsa los vasos plásticos, Marie dos botellas: una de champaña y otra de Champin - es una bebida espumosa para niños - y yo unas bebidas desechables a mí gusto de tres litros. En el camino compraríamos el resto de cosas para picar; inauguraríamos el 2012 sin restricciones dietéticas (¿les dije que Rose me tiene a dieta? Sueña con que use su azul bikini de quinceañera).
Luego de caminar unas cuantas calles, nos instalamos en uno de los parques destrás de una escultura de un señor a caballo. Para entonces ya había una masa de gente considerable.
Fue una tarde eterna; por más vueltas que diese en compañía o no de Marie, la hora transcurría lentamente. Pero a eso de las diez y tanto, un grupo se subió a un escenario que también nos daba la espalda (esto también es típico de nostras: instalarse en pésimos lugares ¬¬) y empezó a tocar cumbias. Rose y Marie bailaban al son de las canciones y movían los brazos, en tanto yo las contemplaba a bostezos poco sutiles.
Once de la noche: Marie y Rose seguían bailando.
Once y veinte minutos: Rose alzaba y movía mis brazos, en tanto Marie sacudía mi cadera de un lado a otro. Por mi parte no tenía ánimos de hacer nada, salvo ver los fuegos artificiales; parecía una muñeca de trapo o una marioneta.
Once y cuarenta y cinco minutos: Marie aparece con bolsas con confeti, gorros, antifaces y cornetas.
Once y cincuenta minutos: Mamá abre la pequeña olla y reparte cucharas.
Once y cincuenta y cinco minutos: Mamá toma la champaña, Marie el Champin y yo abro las bolsas de confeti.
Doce la noche: "¡Feliz Año nuevo!". Cada infeliz, perdón, cada una olvida lo que debía hacer y nos abrazamos en conjunto. Luego, Marie se acercó al primer hombre que vio (era como de veinticinco años) y le dió un beso. Rose y yo contemplábamos abrazadas los fuegos artificiales.
Fuimos a recibir el presente año tal como lo hacemos siempre, o sea apreciando los juegos pirotécnicos de la Torre Entel. Para quienes no saben, es una torre - en verdad lo es - pero de una empresa de telecomunicaciones llamada Entel [ Todo es ciencia, pura lógica y concuerda. Yeah].
Salimos a eso de las ocho de la noche de casa, junto con Marie mi vecina - su madre se había ido a festejar el año nuevo con su novio en Viña del Mar y como no podíamos dejarle sola otra vez, la invitamos - para llegar a eso de las nueve y algo a República. Mi mamá cargaba una pequeña olla de lentejas y en una bolsa los vasos plásticos, Marie dos botellas: una de champaña y otra de Champin - es una bebida espumosa para niños - y yo unas bebidas desechables a mí gusto de tres litros. En el camino compraríamos el resto de cosas para picar; inauguraríamos el 2012 sin restricciones dietéticas (¿les dije que Rose me tiene a dieta? Sueña con que use su azul bikini de quinceañera).
Luego de caminar unas cuantas calles, nos instalamos en uno de los parques destrás de una escultura de un señor a caballo. Para entonces ya había una masa de gente considerable.
Fue una tarde eterna; por más vueltas que diese en compañía o no de Marie, la hora transcurría lentamente. Pero a eso de las diez y tanto, un grupo se subió a un escenario que también nos daba la espalda (esto también es típico de nostras: instalarse en pésimos lugares ¬¬) y empezó a tocar cumbias. Rose y Marie bailaban al son de las canciones y movían los brazos, en tanto yo las contemplaba a bostezos poco sutiles.
Once de la noche: Marie y Rose seguían bailando.
Once y veinte minutos: Rose alzaba y movía mis brazos, en tanto Marie sacudía mi cadera de un lado a otro. Por mi parte no tenía ánimos de hacer nada, salvo ver los fuegos artificiales; parecía una muñeca de trapo o una marioneta.
Once y cuarenta y cinco minutos: Marie aparece con bolsas con confeti, gorros, antifaces y cornetas.
Once y cincuenta minutos: Mamá abre la pequeña olla y reparte cucharas.
Once y cincuenta y cinco minutos: Mamá toma la champaña, Marie el Champin y yo abro las bolsas de confeti.
Doce la noche: "¡Feliz Año nuevo!". Cada infeliz, perdón, cada una olvida lo que debía hacer y nos abrazamos en conjunto. Luego, Marie se acercó al primer hombre que vio (era como de veinticinco años) y le dió un beso. Rose y yo contemplábamos abrazadas los fuegos artificiales.
lunes, 2 de enero de 2012
Año nuevo! I
Lo que odio de la Navidad, es que se hace corta. Pero no hablaré más de la Navidad.. de hecho, ya entendí porqué me he estado sacando mala nota en los ensayos... porque escribo algo ¡que no concuerda con el título! ¡Pero vamos! Si el trabajo se trata sobre... a ver, sobre la fotosíntesis, o sea un tema bastante fome y latoso, y si lo titulo A toda luz en vez de El trabajo más latoso del mundo, uno qué preferiría leer. Si fuera una profesora culta y suspicaz - a todo esto, ni sé qué significa este término pero me pareció bonito - me dispondría a leer el trabajo titulado El trabajo más latoso del mundo en compañía de un buen programa de TV, por supuesto.
Ahora, poniéndome en los tacones de la profesora conejo (la señora de castellano; en realidad está soltera) es coherente leer un trabajo con ese título, siempre y cuando esté justificado en su desarrollo el porqué es el trabajo más fome y latoso del mundo (Ay, me enredé).
No lo es -como en mi caso - titularlo A toda luz y escribir cinco hojas en donde re argumento y respaldo una y otra vez, el argumento clave y principal de la tarea en sí: lo latoso que es redactar sobre algo latoso, pero por sobre todo, sobre algo que no entiendo.
En otras palabras, aunque Rose se esfuerce para que yo no lo haga, la escuela nos enseña a mentir.
En fin ¿cómo fue mi año nuevo? De lujo. Sí, Rose se esforzó para que esta festividad fuese mucho mejor a recibir mis obsequios navideños. ¿Mis zapatillas? Resulta que el duende de Santa Claus - o sea mi mamá - se guardó esa valiosa información en algún maldito lugar recóndito de su cerebelo, y en vez de regalarme eso, el Viejito Pascuero me trajo ¡LA COLECCIÓN DE LIBROS DE PAPELUCHO! ¡Yo quería zapatillas, mil carays! No para modelar, claro está, sino para vestir, para trotar, qué se yo; ¡para vivir simplemente! ¿Qué espera que haga con esos libros? ¿leerlos? ¡Pues de eso nada! Los usaré, claro... sí, sí, cómo no. ¡Pero qué animal anda por la vida caminando, portando bajo sus pies dos libros como zuelas! Y eso no fue lo peor ¡TAMBIÉN ME LLEGÓ UN AUTO-CASA BARBIE! ¡Y me lamenté y pregunté el por qué y lo sigo haciendo!. ¡POR QUÉ SEÑOR, POR QUÉ ME LLEGÓ UN AUTO-CASA BARBIE ... SI NI SIQUIERA TENGO BARBIES! ¡Qué rayos tiene Santa y su duende en la cabeza ¿ah?!
Para colmo te dicen: "al menos tienes regalos. Debes ser agradecida; hay niños que no tienen nada". Me revienta ese comentario, es el mismo que mamá me hace antes de ponerme un plato de legumbres o de guisantes en frente: "hay niños que no tienen qué comer".
"Disculpa madre - pienso tarde en responderle - pero el que yo coma esto no logrará saciar el hambre de los niños que sí necesitan comer. Además, ellos quisieran comer en grande, con festín y todo; no porquerías y en pequeñas porciones como esto. Eso es cruel y poco cristiano".
¡Nutritivo mis polainas! El día en que vea a una persona muerta de hambre, sepan que le daré de todo; menos legumbres.
Ahora, poniéndome en los tacones de la profesora conejo (la señora de castellano; en realidad está soltera) es coherente leer un trabajo con ese título, siempre y cuando esté justificado en su desarrollo el porqué es el trabajo más fome y latoso del mundo (Ay, me enredé).
No lo es -como en mi caso - titularlo A toda luz y escribir cinco hojas en donde re argumento y respaldo una y otra vez, el argumento clave y principal de la tarea en sí: lo latoso que es redactar sobre algo latoso, pero por sobre todo, sobre algo que no entiendo.
En otras palabras, aunque Rose se esfuerce para que yo no lo haga, la escuela nos enseña a mentir.
En fin ¿cómo fue mi año nuevo? De lujo. Sí, Rose se esforzó para que esta festividad fuese mucho mejor a recibir mis obsequios navideños. ¿Mis zapatillas? Resulta que el duende de Santa Claus - o sea mi mamá - se guardó esa valiosa información en algún maldito lugar recóndito de su cerebelo, y en vez de regalarme eso, el Viejito Pascuero me trajo ¡LA COLECCIÓN DE LIBROS DE PAPELUCHO! ¡Yo quería zapatillas, mil carays! No para modelar, claro está, sino para vestir, para trotar, qué se yo; ¡para vivir simplemente! ¿Qué espera que haga con esos libros? ¿leerlos? ¡Pues de eso nada! Los usaré, claro... sí, sí, cómo no. ¡Pero qué animal anda por la vida caminando, portando bajo sus pies dos libros como zuelas! Y eso no fue lo peor ¡TAMBIÉN ME LLEGÓ UN AUTO-CASA BARBIE! ¡Y me lamenté y pregunté el por qué y lo sigo haciendo!. ¡POR QUÉ SEÑOR, POR QUÉ ME LLEGÓ UN AUTO-CASA BARBIE ... SI NI SIQUIERA TENGO BARBIES! ¡Qué rayos tiene Santa y su duende en la cabeza ¿ah?!
Para colmo te dicen: "al menos tienes regalos. Debes ser agradecida; hay niños que no tienen nada". Me revienta ese comentario, es el mismo que mamá me hace antes de ponerme un plato de legumbres o de guisantes en frente: "hay niños que no tienen qué comer".
"Disculpa madre - pienso tarde en responderle - pero el que yo coma esto no logrará saciar el hambre de los niños que sí necesitan comer. Además, ellos quisieran comer en grande, con festín y todo; no porquerías y en pequeñas porciones como esto. Eso es cruel y poco cristiano".
¡Nutritivo mis polainas! El día en que vea a una persona muerta de hambre, sepan que le daré de todo; menos legumbres.
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