viernes, 25 de noviembre de 2011

Rose, mi mamá.

Marie, mi vecina, me retó en cuanto leyó la nota anterior sobre Papelucho. Entre las muchas cosas que me dijo y no recuerdo, entendí que aunque ese libro sea del gusto de gente vieja como Rose, hay que respetarlo; no por nada era un libro conocido mundialmente y seguía en las listas de lecturas escolares. Bah! sé que algún día me gustará Papelucho... me gustará en cuanto pueda leer por interés propio, o sea nunca.
Pero no quisiera hablar más de Papelucho, de Marie hablaré después (tuvo otra crisis y por lo mismo no se quiso comer mis legumbres); Rose será el tema de hoy.
  • le encanta fumar y lo hace como chimenea. Todo es una excusa para fumar: "oh, que triste, voy a fumar", "maldito acontecer nacional, voy a fumar", "quiero ir al baño, pero quiero fumar primero", "iré a fumar y luego te ayudo con las tareas"
  • ama el juego más latoso e individualista del mundo: el Solitario. A veces, cuando me acompaña al cyber, pide un computador solo para jugar eso y el último monto que le cobraron la otra vez fue de $20.000. Otras veces, son los clientes de su café quienes por dar todo cuanto tienen por estar o hablar con ella, le prestan su notebook para que juegue; lo peor, es que en una ocasión se le escapó: "me gustaría tener uno de estos, así podría jugar en el baño".
  • ¿Qué tiene Rose con el baño?
  • Ama las películas románticas. Llora con ellas y le encanta acompañar el concierto de lágrimas con chocolate y vino... en caja.
  • También le gusta comer chicle. Lo malo, es que lo mastica con la boca abierta mientras juega con su pelo. Los hombres lo encuentran sexy; yo muy estúpido.
  • Tal como lo hace con el suyo, ella juega con mi pelo; con un dedo empieza a enrollar uno de mis mechones hasta quedar, según ella, parecido a un fino bucle. Sin embargo, la verdad es que me lo deja como nido de aves. 
  • Debe tener sí o sí la razón. Por lo mismo discute con todos y por todo, aunque no tenga la razón.

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