Y es ahí cuando no puedo hacer un buen uso de la filosofía; la cuestión no está en "qué pelicula ver o dónde", sino "en gastar o no el dinero". Marie, mi vecina - quien por cierto, sigue amenzada por su único seguidor de blog, el que insiste en la posibilidad de abandonarle si no escribe cosas buenas o que valgan la pena leer... lo que es estúpido, porque a fin de cuentas, el sujeto igual las acaba leyendo - dice que debería ahorrar ese dinero para cuando vaya al cine con mis amigas o para contratarle a ella como profesora particular. Pues yo no quiero darle en el gusto a mi madre ni tampoco a Marie contratandole para que me recuerde qué debo leer o cómo debo contestar correctamente una maldita respuesta.
... Ahora que lo pienso... aún no le devuelvo el hervidor que me presté la otra vez - el año pasado - por un motivo que por el bien de mi madre, y mío por supuesto, es mejor olvidar: se me quemó la tetera. Podría ahorar el dinero para comprarle un hervidor nuevo... mmm... no, prefiero comprarme el nuevo casette de las Spice Girls.
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