domingo, 25 de diciembre de 2011

Acto de fin de año: Infeliz Navidad, Shetterman!

No sé cómo iniciar diciendo lo que debo... bueno, ya lo hice de alguna manera ¿no? [demonios]. En fin, rescataré en pocas palabras los hechos más estúpidos e importantes de los últimos días en Shettherman, mi estúpido colegio.
Es típico, hasta el colmo de considerarse ya como costumbre - "la persevancia hace al maestro" como bien he escuchado a Rose -  que luego de tener a sus alumnos dos semanas haciendo prácticamente nada, el último día de clases éstos tengan que iniciar sus vacaiones despidiéndose del colegio con un "acto navideño". Un espectáculo de muy bajo presupuesto y de peor categoría que... no sé, ¿Rose bailando en la ducha? ¡Iug! ¡que horror! ¡qué hasco! ¿por qué demonios se me ocurrió eso? ¡No podré dormir!
La cuestión es que, ya hace mucho, la profesora conejo - se llama Ortencia en realidad, pero sus dientes largos y blancos la hacen destacar más - dejó a Ana a cargo de este show. ¡Y es que siempre es lo mismo!: Lucy, Drew y yo, cantamos Rodolfo el reno no porque tengamos aptitudes musicales, sino para avergonzarnos en público - eso nos los confesó una vez. Astuta y sincera debía ser la muy necia - y damos el pie para que otro grupo de tarados interpreten Una canción de Navidad o algo parecido, de Charls Dickens.
Muy aburridas de la situación, Ema, Lucy, Drew y yo, decidimos... modificar un poco el acto de este año: cambiamos la letra del villancico y los guiones de la obra de teatro.
¿Los resultados? Al término de nuestra canción, el tío Ricardo (papá de Lucy) bajó a su hija del escenario de la oreja. En el camino le decía: "y no te aplaudieron por esto, Lulú". El aplauso fue forzado, pero aumentó un poco cuando me acercqué al micrófono y como todo amo del rock dije: "¡Ana, apesta!". O al menos eso ocurrió en mi imaginación, según comentaron mis amigas más tarde.
(Le hicimos un gran favor a todos los presentes; ahora que no lo quieran aceptar, es otra cosa y una muy distinta)
Y respecto a la obra: El señor Scrooge fue generoso desde un principio, para finalmente morir diagnosticado de "crisis de pánico a lo paranormal".
Aquí sí el aplauso fue estruendoso. Es que luego de dos años la gente conoció un final distinto.

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