estaba sola en mi casa como de costumbre, hasta que deseo prepararme un rico té (tenía frío). asi que bajo las escaleras hasta llegar a la cocina. como estaba sola, le puse poca agua a la tetera y una vez que la puse bajo fuego, regrese a la pieza de mi madre para continuar viendo "los ángeles de Charlie" en el cable.
pasaron minutos, horas y me habia olvidado por completo de la tetera. ya de noche, recorde el reconfortante té, por lo que baje rapidamente para encontrarme con la tetera ennegrecida por tanto hervir.
la apague y rapidante quite su tapa para hayar NADA!. asique, en medio del impacto y desesperación, recorde a mi maestra que en tercer o quiento año nos habia explicado que "de dejar hervir por mucho tiempo el agua dentro de la tetera, esta se evaporaría", lo que no nos dijo nunca fue, que de insistir en no apagarla, la tetera se quemaba.
era nuestra unica tetera y el único regalo de bodas de mis padres que quedaba. por lo que puse al artefacto de metal bajo agua fría y luego de esperar un buen rato, empecé restregarle con un paño bañado en detergente.
acabada ya mi labor, al ver que estaba un tanto pasable, llega mi madre del trabajo. agotada me pide si puedo poner la tetera. !cómo no¡ marachaba todo a la perfeccción hasta que me percato de que la estufa se estaba inundando.
entre curiosa y desesperada, inclino la cabeza hacia un lado para darme cuenta de que HORROR! lo que goteaba era la tetera. por lo que quito la tetera de la estufa, vacio su contenido y ahi estaba el problema. se habia quemado tanto hasta formarse un HOYO! UN HOYO EN LA TETERA!
asi que cuando Rose se entero, pues me vio sosteniendo la tetera con una expresión de desesperación, me reprendió.
ahora tenemos un lindo hervidor electrico en gentileza del trabajo de mi madre.
vieja tetera
regalo de antaño de las nupcias de mis padres
tú que calentabas el agua para el té
para el cafecito con los panques....
y para el agua de hiebas y el de perra
¿que haremos sin tu presencia de metal?
vieja amiga de vapor
no se me ocurre nada más que escribir
en tu memeria,
salvo el legado que me dejaste:
un hoyo
un gran hoyo en la parte trasera.
adiós querida amiga
tratare de no acercarme a la cocina
y de cuidar al hervidor, tu amado reemplazo
y lo peor es nada que tenemos ahora,
por mí, ser tan miserable y amiga del
tecito con galletas.
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